Organiza tu espacio de trabajo y mejora tu productividad

Nuestro estado de ánimo depende directamente de nuestro entorno, las personas que nos rodean, la carga de trabajo y demás. Todos reaccionamos de manera distinta a ciertos impulsos, pero la gran mayoría de nosotros, sobre todo los que trabajamos en oficinas, nos vemos afectados por diversas características de nuestro espacio físico de trabajo, tales como:

Entorno. Echa una mirada a tu alrededor y pregúntate cómo te sientes con lo que te rodea. Algunas oficinas no permiten cambiar su diseño o pintar sus paredes, pero siempre hay maneras de adueñarte de tu espacio. ¿Tu silla es cómoda? Puedes ajustar la altura, el respaldo, usar un cojín extra para tu espalda o el asiento. ¿Tienes las herramientas de trabajo que te gustan o te facilitan tus actividades? A lo mejor la clave está en un mouse más ergonómico, unas plumillas de colores, una calculadora con los números más grandes, un protector para luz que irradia el monitor de tu ordenador. Busca esos pequeños detalles que hacen único tu espacio y que te identifican con tu profesión.

Iluminación. Una oficina iluminada no deja espacio a la humedad, malos olores y te mantiene despierto y creativo. La luz natural es la más recomendada, abre las persianas y deja pasar la luz sin que los reflejos afecten tu vista. Si tu oficina no cuenta con luz natural, prueba las diferentes intensidades de los focos y si no es suficiente, solicita un cambio a tus superiores.

Limpieza. Evita acumular tazas sucias en tu escritorio o comida que ya no estés consumiendo. Al menos dos o tres veces por semana limpia tu teclado, mouse y desinfecta con toallitas húmedas las cosas con las que tengas más contacto. No seas acumulador, conserva solamente las herramientas y cosas que realmente te sirvan o inspiren.

Ruido. No podemos controlar el ruido que nos rodea, sin embargo podemos tomar medidas para minimizarlo o mantenernos a salvo de él. Si tu oficina te lo permite, aísla ruidos foráneos cerrando puertas o usando audífonos protectores de ruidos externos. Habla en voz moderada cuando te dirijas con tus compañeros y si necesitas hacer una reunión solicita una sala para no contaminar a los demás con el ruido de la charla. Recuerda también que si en tu trabajo se te permite usar audífonos para escuchar tu música, hacerlo de manera moderada, cuidando siempre estar al tanto de lo que soliciten tus compañeros de trabajo.

Inspiración. Busca fuentes alternativas para inspirarte. Tal vez ese cuadro con esa frase empoderadora que te motiva día con día, unas fotos de tu familia o seres queridos, un difusor de aromas de lavanda que te relajen, un pizarrón con tus metas de la semana o del mes que siempre tengas presente, música que te active y/o te ponga feliz, esa figurita de aquel personaje que te inspire o una planta que alegre tu día. Las posibilidades son tan infinitas cómo lo son tus gustos y motivaciones.

Es justo que el lugar en el que estás una gran parte de tu día, sea tan cómodo e inspirador que el estar ahí no implique una carga pesada, si no que por lo contrario te inspire en tus actividades y se vea reflejado en tu ánimo y tú trabajo. Compártenos cómo haces tú para organizar tu espacio de trabajo o qué tips vas a implementar de ahora en adelante.

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